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Te voy a poner un dialogo entre un periodista del siglo XIX que habla con un soldado, quiero que hagas como una conversacion entre ellos dos con lo que te mande, el comic en 4-5 hojas
: 1️⃣ ¿Cómo era tu vida antes de la guerra?

Sonríe con nostalgia

Ah... antes de todo esto yo vivía en Lyon, una ciudad preciosa al sur de Francia. Era panadero, como mi padre y el padre de mi padre. Me levantaba antes del amanecer, pero no para escuchar cañones... sino para hornear baguettes.

Tenía una novia, Marie, y pensábamos casarnos en 1915. Teníamos planes, Martín... planes bonitos.

Pausa y mira al suelo

Ahora mismo cambiaría todo el oro del mundo por volver a esa panadería llena de harina y olor a pan recién hecho...

Te mira expectante

¿Seguimos con la segunda pregunta, Martín? ¿Por qué decidí alistarme?

Te prometo que la respuesta te va a sorprender... 😏

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si

2️⃣ ¿Por qué decidiste ir a luchar?

Se pone serio y mira a lo lejos

Buena pregunta, Martín... y no tiene una respuesta sencilla.

Verás, cuando en agosto de 1914 Alemania le declaró la guerra a Francia, en mi ciudad había una especie de... euforia. La gente salía a la calle, agitaba banderas, los chicos jóvenes se apuntaban contentos como si fuera una aventura.

Resopla

¡Qué ingenuos éramos...!

Pero había algo más importante. En Francia existía algo que llamábamos "la revancha". ¿Sabes por qué? Porque en 1871, apenas 43 años antes, Alemania nos había humillado. Nos quitaron una región entera llamada Alsacia y Lorena. Eso lo llevábamos los franceses muy dentro...

Se golpea el pecho

Además... no tuve elección. En Francia había servicio militar obligatorio. Si te llamaban, ibas. Y punto.

Te mira fijamente

Dime Martín... ¿tú crees que hubieras ido voluntario sabiendo lo que te esperaba? 🤔

Hoy en día en España no existe servicio militar obligatorio... ¿sabes cuándo desapareció? 😏

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no

Sonríe misteriosamente

¡Pues es un dato curioso! En España el servicio militar obligatorio, la famosa "mili", desapareció en el año 2001. ¡Hace relativamente poco!

Seguramente tu padre o tus tíos mayores la hicieron... 😄 Puedes preguntarles, seguro que tienen anécdotas graciosas... o no tan graciosas.

Se pone serio de nuevo

Pero volviendo a mi época... imagínate, Martín. De un día para otro dejas tu panadería, a tu familia, a tu novia Marie... y te meten en un tren hacia el frente con un fusil que apenas sabes usar.

Sacude la cabeza

Nos decían que sería rápido. "Estaréis en casa para Navidad" nos prometían los generales.

Suelta una carcajada amarga

¡Para Navidad! ¡Llevamos ya años aquí metidos en este barro!

Te mira con curiosidad

¿Seguimos, Martín? La siguiente pregunta es muy buena...

3️⃣ ¿Pensabas que la guerra iba a durar tanto?

¿Quieres que te cuente por qué nos equivocamos tan estrepitosamente?

Te prometo que tiene su miga... 🎖️😏

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si

3️⃣ ¿Pensabas que la guerra iba a durar tanto?

Se ríe amargamente y niega con la cabeza

¡Para nada, Martín! ¡Para nada!

Verás... cuando empezó todo esto en agosto de 1914, todo el mundo pensaba que sería una guerra rápida y gloriosa. Los generales, los políticos, hasta la gente normal en la calle...

Se levanta y dibuja con el dedo en la pared de barro de la trinchera

El plan alemán se llamaba Plan Schlieffen. La idea era atacar Francia rapidísimo, en apenas 6 semanas, atravesando Bélgica. Luego girar hacia Rusia. ¡Dos frentes, dos victorias rápidas!

Chasquea los dedos

¡Así de sencillo lo tenían pensado!

Pero aquí está el problema, Martín...

Se inclina hacia ti misteriosamente

Nadie contaba con que las nuevas armas de esta guerra eran brutalmente destructivas. Las ametralladoras, los cañones de artillería... hacían imposible avanzar. Cada vez que intentábamos salir de la trinchera...

Hace un gesto elocuente con la mano

Era una masacre.

Así que nos quedamos atascados. Franceses de un lado, alemanes del otro. Kilómetros y kilómetros de trincheras desde el Canal de la Mancha hasta Suiza.

Se sienta de nuevo exhausto

¿Sabes cuántos kilómetros de trincheras llegó a haber en total, Martín?

Te doy una pista... son suficientes para dar casi dos vueltas al mundo 🌍😱

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750km no

Se ríe con ganas

¡Buena intuición, Martín, pero te has quedado bastante corto! 😄

La cifra real es absolutamente alucinante...

Se calcula que había aproximadamente 65.000 kilómetros de trincheras en total. ¡Sí, has leído bien!

Te mira esperando tu reacción

Para que te hagas una idea... la distancia de la Tierra a la Luna es de unos 384.000 km... pero aún así, ¡65.000 km es una barbaridad! Sería como ir de Madrid a Nueva York... ¡más de 15 veces! 🤯

Se pone serio

Y en cada metro de esas trincheras había hombres como yo. Con frío, con miedo, con ratas...

Hablando de ratas...

Te mira con una sonrisa pícara

¿Sabes que las ratas aquí en las trincheras llegaban a ser tan grandes como gatos? Se alimentaban de... bueno... mejor no te lo cuento ahora mismo que igual estás comiendo... 😬

Cambia el gesto

Pero oye, Martín, precisamente de eso trata tu siguiente pregunta...

4️⃣ ¿Cómo es vivir en una trinchera?

¿Estás preparado para la realidad? Porque no es agradable... 😏

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si

4️⃣ ¿Cómo es vivir en una trinchera?

Se levanta y señala alrededor con los brazos abiertos

Bienvenido a mi hogar, Martín...

Sonríe irónicamente

Imagínate un agujero largo y estrecho cavado en la tierra. Aproximadamente 2 metros de profundidad y 1 metro de ancho. Las paredes son de barro y sacos de arena. El suelo...

Mira hacia abajo

...el suelo es un desastre. Cuando llueve, que llueve mucho en el norte de Francia, esto se convierte en un río de barro. A veces el agua te llega hasta las rodillas.

Se sienta de nuevo

Hay tres tipos de trincheras, Martín, como una especie de sistema:

🔴 Trincheras de primera línea - Las más peligrosas. Frente al enemigo directamente

🟡 Trincheras de apoyo - Un poco más atrás

🟢 Trincheras de reserva - Donde descansamos

Baja la voz como contando un secreto

Y ahora te cuento el cotilleo más asqueroso de las trincheras...

¿Sabes cómo llamábamos a los piojos que nos comían vivos por las noches? Les poníamos nombres de los generales que nos mandaban aquí...

Se ríe a carcajadas

¡Al más gordo le llamábamos el General Joffre! 😂

¿Seguimos con la pregunta 5, Martín? ¿Lo peor de las trincheras?

Te advierto que esto ya se pone muy serio... 😔

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no importa

Te mira fijamente con expresión grave

5️⃣ ¿Qué es lo peor de las trincheras?

Suspira profundamente y tarda unos segundos en responder

Hay tantas cosas terribles, Martín... que es difícil elegir una sola.

Pero si tengo que destacar algo... diría que hay tres cosas que nos destrozan por dentro:

Lo primero... el "pie de trinchera" 🦶

Con los pies constantemente mojados en el barro, la carne empezaba a pudrirse literalmente. Muchos compañeros perdieron los pies sin que les dispararan ni una sola vez.

Se mira los pies

Yo tengo los míos destrozados...

Lo segundo... los gases ☠️

Se estremece visiblemente

En 1915 los alemanes empezaron a usar gas mostaza y cloro. Martín, no hay nada más terrorífico que ver una nube amarillenta acercándose hacia ti. Te quema los pulmones, te ciega...

Señala una máscara antigás colgada en la pared

Dormimos con esto al lado siempre. Siempre.

Lo tercero... el silencio después del combate 😔

Voz muy baja

Cuando terminaba un ataque y mirabas alrededor y veías los huecos donde antes estaban tus compañeros...

Larga pausa

Eso no se olvida nunca, Martín. Nunca.

Te mira

¿Sabes que los médicos de la época no entendían por qué muchos soldados temblaban, no podían hablar o lloraban sin parar? Lo llamaban "shell shock"...

Hoy en día lo conocemos con otro nombre... ¿sabes cuál? 🤔

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cual

Asiente gravemente

Hoy en día lo llamáis estrés postraumático o PTSD en inglés.

Se toca la sien

Pero en aquella época los médicos no lo entendían bien. Y lo peor, Martín... es que muchos generales pensaban que los soldados que temblaban o lloraban eran simplemente cobardes.

Se indigna visiblemente

¡Cobardes! ¡A hombres que llevaban años viendo morir a sus amigos les llamaban cobardes!

Algunos fueron incluso juzgados y fusilados por cobardía cuando en realidad estaban enfermos mentalmente...

Sacude la cabeza con tristeza

Es una de las mayores injusticias de esta guerra. Una guerra que los que la mandaban desde sus cómodos despachos en París no veían ni de lejos...

Se levanta nervioso

Perdona, Martín, me altero cuando pienso en eso...

Respira profundo

Pero bueno, no todo es tan oscuro. A veces también había momentos casi... mágicos aquí en las trincheras.

Te mira con ojos brillantes

¿Sabes lo que pasó la Navidad de 1914 entre soldados alemanes y franceses?

Es una historia que te va a dejar boquiabierto... 😏

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Habla detenida

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hicieron paz

Se emociona visiblemente

¡Casi, Martín! ¡Casi acertaste!

No fue exactamente una paz oficial... fue algo mucho más humano y espontáneo. Y precisamente por eso es tan especial...

Se acerca y baja la voz como contando un secreto

Aquella noche del 24 de diciembre de 1914... de repente empezamos a escuchar algo increíble desde las trincheras alemanas.

Pausa dramática

Villancicos. 🎄

Los alemanes empezaron a cantar villancicos y pusieron pequeños árboles de Navidad con velas en el borde de sus trincheras. Nosotros los mirábamos alucinados...

Y entonces ocurrió algo impensable...

Un soldado alemán salió de su trinchera con los brazos en alto. Sin armas.

Se le iluminan los ojos

Y poco a poco... franceses y alemanes fuimos saliendo. Nos encontramos en tierra de nadie, ese espacio horrible entre las dos trincheras lleno de cadáveres y barro...

Nos intercambiamos cigarrillos, chocolate, fotos de nuestras familias...

Sonríe con melancolía

Algunos incluso jugaron al fútbol ⚽

Se pone serio de repente

Pero al día siguiente...

Larga pausa

Al día siguiente volvimos a dispararnos. Los generales se encargaron de eso.

¿Qué te parece eso, Martín? 🤔

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super bien

Sonríe con tristeza

Sí... es una historia preciosa y terrible al mismo tiempo, ¿verdad?

Preciosa porque demuestra que en el fondo los soldados de ambos bandos éramos personas normales. Con familias, con sueños, con ganas de paz...

Terrible porque al día siguiente tuvimos que volver a matarnos por órdenes de personas que estaban muy lejos del barro y el frío...

Resopla

Pero bueno Martín, tenemos mucho más que contarte todavía...

Frota sus manos intentando calentarse

Hablando de frío... creo que tu siguiente pregunta viene muy a cuento ahora mismo...

6️⃣ ¿Cómo es un día normal para ti?

Se ríe

Aunque llamarle "normal" a esto es bastante exagerado... 😄

¿Sabes a qué hora empezaba nuestro día aquí en las trincheras?

Te doy una pista... era el momento más peligroso del día y tenía un nombre muy poético en inglés...

Se llamaba "Stand to"...

Te mira expectante

¿A que no adivinas a qué hora nos levantábamos? ⏰😏

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5am?

Da una palmada

¡Muy cerca, Martín! ¡Pero incluso antes! 😄

Nos levantábamos una hora antes del amanecer. Así que dependiendo de la época del año podía ser a las 4, incluso a las 3 de la madrugada...

Bosteza dramáticamente

¿Y sabes por qué a esa hora tan absurda? 🤔

Porque el amanecer era el momento favorito para los ataques. Con la luz escasa era más fácil sorprender al enemigo. Así que todos los soldados debíamos estar en posición, fusil en mano, mirando hacia las líneas enemigas.

Describe el día con los dedos

Un día normal era más o menos así:

🌑 Antes del amanecer - Stand to. Todos en posición

🌅 Amanecer - Inspección de armas y botas

☕ Mañana - Desayuno. Si había suerte, té caliente y algo de pan

🪖 Día - Reparar trincheras, vigilar, dormir si podías

🌆 Atardecer - Otro Stand to

🌙 Noche - Patrullas en tierra de nadie...

Se estremece

La noche era especialmente terrorífica Martín...

¿Sabes por qué las patrullas nocturnas eran las misiones más temidas? 😰

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Leer en voz alta

no

Se acerca y baja la voz casi hasta un susurro

Imagínatelo, Martín...

Es medianoche. Oscuridad total. Tienes que salir de la trinchera y arrastrarte por tierra de nadie...

Pausa dramática

Ese espacio entre las dos trincheras era absolutamente dantesco. Había...

💀 Cadáveres de soldados que nadie había podido recoger

🕳️ Cráteres enormes de explosiones

🌧️ Barro hasta las rodillas

🐀 Ratas enormes por todas partes

Se estremece

Y tenías que arrastrarte en silencio absoluto. Absoluto. Porque si hacías el mínimo ruido...

Chasquea los dedos

Los alemanes lanzaban bengalas iluminadoras. Y en ese momento te quedabas completamente expuesto en medio de la nada...

Te mira fijamente

¿Sabes qué se sentía cuando de repente aquella bengala iluminaba todo a tu alrededor?

Larga pausa

Que el corazón se te paraba literalmente, Martín.

Respira profundo

Yo sobreviví tres patrullas nocturnas. Tres.

Voz muy baja

No todos mis compañeros tuvieron tanta suerte...

Pero oye, cambiemos un poco de tema que esto se está poniendo muy oscuro 😔

¿Seguimos con la pregunta 7? ¿Qué coméis aquí dentro?

Te prometo que también tiene su punto asqueroso... 😄

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si

7️⃣ ¿Qué comes y cómo conseguís la comida?

Se frota el estómago con cara de resignación

Ah... la comida. Uno de mis temas favoritos... y a la vez el que más rabia me da.

Suspira

Antes de la guerra era panadero, Martín. ¡Panadero! Hacía los mejores croissants de Lyon...

Se le tuercen los ojos

Y ahora mira lo que como...

El menú básico de un soldado francés:

🍞 Pan duro - Tan duro que a veces había que mojarlo para no romperte los dientes

🥫 Conservas de carne - Una cosa horrible que llamábamos "singe" que significa mono en francés... porque nadie sabía exactamente qué animal era 😅

🫘 Lentejas o alubias - Frías casi siempre

☕ Café aguado - Lo mejor del día sinceramente

Se ríe

¿Y cómo nos llegaba la comida?

Por la noche, cuando era más seguro, unos valientes llamados "corvées" traían las ollas desde la retaguardia arrastrándose entre el barro...

Baja la voz

A veces la comida llegaba con barro dentro. A veces no llegaba.

Te mira pícaramente

¿Y sabes cuál era el manjar más preciado aquí en las trincheras? Algo que hoy en día tú probablemente tienes en casa sin darle ningún valor...

¡El chocolate! 🍫

Los soldados británicos que estaban a nuestro lado tenían más chocolate que nosotros y os juro que hubo peleas casi tan serias como con los alemanes por conseguirlo... 😂

¿Seguimos con la pregunta 8, Martín? ¿Cómo dormimos aquí?

Te advierto que esto también tiene su misterio... 😏

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si

8️⃣ ¿Cómo dormís en las trincheras?

Se ríe a carcajadas

¡Dormir! ¡Qué palabra tan bonita, Martín!

Se pone serio

Verás... dormir aquí es todo un arte. Un arte muy desagradable.

Señala un hueco pequeño excavado en la pared de barro

¿Ves eso? Se llama "abrigo" o "abri" en francés. Es básicamente un agujero en la pared de la trinchera donde te metes como puedes...

Describe la situación con las manos

Imagínate intentando dormir con...

🐀 Ratas corriendo literalmente por encima de tu cara

💥 Explosiones de artillería cada pocas horas

🦟 Piojos que te pican constantemente

🌧️ Agua goteando por las paredes

🥶 Frío brutal especialmente en invierno

Se toca los ojos

Dormíamos en turnos de 2 o 3 horas como máximo. Nunca un sueño completo. Nunca.

Baja la voz

Y había algo peor que todo eso junto, Martín...

Las pesadillas.

Larga pausa

Muchos compañeros se despertaban gritando en mitad de la noche. Reviviendo los combates, los gases, los amigos muertos...

Te mira directamente a los ojos

¿Sabes cuánto tiempo tardaban algunos soldados en volver a dormir bien cuando regresaban a casa después de la guerra?

Pausa dramática

Algunos... nunca lo consiguieron. 😔

Sacude la cabeza intentando animarse

Pero oye Martín, sigamos adelante...

9️⃣ ¿Qué sentiste durante tu primer combate?

Respira profundo

Esta pregunta me la has hecho en el momento justo... ¿estás preparado para escuchar algo que nunca le he contado a nadie? 😶

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diome solo las preguntas, no te enrolles tanto

Sonríe

¡Tienes razón, Martín! Me enrollo como una persiana... 😄 Seré más directo.

9️⃣ ¿Qué sentiste durante tu primer combate?

Se pone serio

Terror puro, Martín. Las piernas me temblaban tanto que apenas podía sostener el fusil.

Cuando el silbato sonó y tuve que salir de la trinchera... mi mente solo pensaba en Marie y en mi madre.

Pausa

El primer combate te cambia para siempre. Antes eres una persona. Después... eres otra distinta.

Te mira

¿Siguiente pregunta? 🪖

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si

🔟 ¿Qué es lo que más miedo te da?

Sin dudar ni un segundo

Los gases, Martín. Sin duda.

Con las balas al menos sabes de dónde vienen. Pero los gases...

Se estremece

Llegan silenciosamente. Una nube amarillenta o verdosa que se arrastra por el suelo hacia ti.

Y si no te pones la máscara a tiempo...

Hace un gesto elocuente

Había compañeros que quedaban ciegos permanentemente. Otros morían ahogados desde dentro.

Voz muy baja

Todas las noches antes de dormir compruebo que mi máscara antigás está en su sitio. Todas las noches.

¿Siguiente? 👇

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1️⃣1️⃣ ¿Has perdido algún compañero? ¿Cómo te sentiste?

Larga pausa. Mira al suelo

Sí, Martín.

Mi mejor amigo aquí se llamaba Pierre. Era de París, contador de profesión. Siempre tenía un chiste preparado para animarnos...

Se le quiebra la voz

Lo perdí en la Batalla del Somme en 1916. Salió de la trinchera y...

No termina la frase

En esa batalla murieron 60.000 soldados en un solo día, Martín. Un solo día.

Te mira con los ojos brillantes

Lo peor no es el momento. Lo peor es por la noche cuando buscas a alguien para hablar y recuerdas que ya no está.

Silencio

Su sitio en la trinchera estuvo vacío tres días hasta que llegó un chico nuevo. Eso fue lo más duro.

¿Siguiente? 😔

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si

1️⃣2️⃣ ¿Recibes cartas de tu familia?

Se le ilumina la cara por primera vez

¡Las cartas! Martín, las cartas son lo único que nos mantiene cuerdos aquí dentro.

Saca cuidadosamente un papel doblado y amarillento del bolsillo

Mira... esta es la última carta de mi madre. La llevo siempre encima.

La acaricia con cuidado

Pero hay un problema importante con las cartas...

La censura.

Los militares leían todas las cartas antes de entregárnoslas. Y si contabas algo "inconveniente" sobre la guerra...

Hace un gesto de tijeras con los dedos

¡Recortado!

Sonríe pícaramente

Así que desarrollamos un sistema secreto con Marie para decirnos cosas sin que los censores lo entendieran...

Te mira

Y mi madre... pobrecilla. Me escribía contándome cosas normales del barrio, del pan, del vecino gruñón...

Se le humedecen los ojos

Sin saber que mientras ella me contaba esas cosas yo estaba esquivando obuses.

¿Siguiente, Martín? 📬

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si

1️⃣3️⃣ ¿Qué piensas de los soldados alemanes?

Respira profundo y tarda en responder

Mira Martín... esto es complicado.

Nos enseñaron a odiarlos. La propaganda francesa los pintaba como monstruos, como el enemigo absoluto...

Señala hacia las trincheras enemigas

Pero después de años mirándoles desde aquí enfrente... he llegado a una conclusión.

Son exactamente iguales que nosotros.

Se levanta

Jóvenes asustados, con frío, con hambre, echando de menos a sus familias. Con su propia Marie esperándoles en casa.

Pausa

¿Recuerdas la historia de Navidad que te conté antes? Cuando nos intercambiamos cigarrillos y jugamos al fútbol...

Aquel alemán con el que compartí chocolate se llamaba Hans. Era maestro de escuela en Berlín.

Voz baja

Tres días después tuve que dispararle.

Silencio largo

No sé si sobrevivió, Martín. Espero que sí.

Te mira fijamente

¿Entiendes ahora por qué odio a los que empezaron esta guerra desde sus despachos? 😔

¿Siguiente?

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si

1️⃣4️⃣ ¿Qué es lo que más echas de menos de tu casa?

Cierra los ojos un momento

Mmm...

Sonríe dulcemente

El olor a pan recién horneado por las mañanas.

El sonido del río Ródano en Lyon.

Las discusiones de mis vecinos en el mercado por el precio de las verduras... 😄

Se pone más serio

Pero sobre todo...

Las personas.

Mi madre cantando mientras cocinaba. Mi padre leyendo el periódico en silencio. Marie riéndose de mis chistes malos...

Pausa

¿Sabes lo que más me duele, Martín?

Que cuando intento recordar la cara de Marie con detalle... a veces me cuesta.

Se toca la sien

La guerra va borrando los recuerdos buenos poco a poco y llenándolo todo de imágenes horribles.

Saca una pequeña fotografía en blanco y negro

Por eso llevo esta foto siempre conmigo. Para no olvidar quién soy realmente.

Te la muestra

Un simple panadero de Lyon que quiere volver a casa. 😔

¿Última pregunta, Martín? 👇

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si

1️⃣5️⃣ ¿Qué harás cuando termine la guerra?

Se queda en silencio un momento mirando al cielo

Si termina, Martín... si termina.

Respira profundo
French comic strip: The script
1. “Hé Mosuire, arrête!” (yelled by a bank employee as a robber runs away with a bag of money with pedestrians look on in fear/surprise)
2. “Allez, mon ami!” (said by the robbers friend on a motor bike, as a few police cars come up)
3. “Là sur a moto!” (yells the cop as they speed away)
4. “Va vite!” (said by the robber as they weave in between taxies)
5. “Pourquoi y a-t-il de TAXIS !!!” (murmured a cop looking annoyed and aspirated) 
6.” Voilà ! Monte dans le train.” (whispers the robber’s friend as the get of the motor bike)
7.” Où sont-ils allés?” (asks a cop as they finally get out of the traffic jam)
8.” Là!” (said a cop pointing at the train station, the cops manage the get to the train right before the train leaves)
9.” Gèle!” (yells the cops as they enter the train, they start to check each passenger to see if they’re the robbers)
10.“ Cours!” (yells the robber when they reached the airport)
11.” Attrape!” (yells the cops as they chase after the robber to stop them form getting on a plane)
12.” Aurevoi mon amis” (yells the robber as they make down the runway)
13.” Attends ? QUOI!” (yells their as plane stutters to a stop, then the robbers realized that they forgot to fill the full)


It is located in paris with the effile tower visible every so often involving a bank robbery
THE BOY WHO GAVE UP ON HIS DREAM

Once upon a time, there was a boy named João. He was a judoka and lived in the city of Guarujá, Brazil. Every day, he trained hard, hoping to become a world judo champion one day.

One day, his teacher said:

“Good morning, students! Today, I have an announcement. Some of you already know this, but others don’t. The judo championship will take place tomorrow. Everyone can participate. You just need to come here in the morning and bring $70.”

João ran home to tell his parents. After they gave him permission to participate, he went to bed excited and full of hope.

The next morning, the teacher waited for everyone before going to the championship venue. All the students were there, including João.

João’s first match was against someone more experienced than him. However, João was strong and didn’t give up until the very last moment. Unfortunately, it wasn’t enough, and he lost the match.

He arrived home feeling sad and said, “I WILL NEVER TRAIN JUDO AGAIN!”

Time passed, and João grew up and became a successful lawyer.

One day, as he was leaving work, he saw a boy wearing a judo uniform with a group of other students. João remembered his childhood and realized everything he had lost by giving up on his dream.

Moral: Never give up on your dreams just because you fail once.
COMIC BOOK: Ang Huling Lamay

Scene 1 — The Invitation
Elaina and Liam receive a message about a relative’s wake.
Elaina: “Liam, pupunta ka ba sa lamay mamaya?”
Liam: “Oo. Sama tayo.”

Scene 2 — The Old House
They arrive at an old Filipino house where the wake is being held.
Elaina: “Ang tahimik naman dito…”

Scene 3 — The Wake
They see the coffin surrounded by flowers and candles.
Liam: “Ang daming kandila.”
Elaina: “Normal lang naman ‘yan sa lamay.”

Scene 4 — The Prayers
Everyone gathers to pray for the deceased.
Elaina: “Magdasal muna tayo.”

Scene 5 — The Empty Chair
After praying, Elaina notices an empty chair beside the coffin.
Elaina: “Liam… may nakaupo ba kanina diyan?”

Scene 6 — The Strange Sound
A faint knocking sound comes from somewhere inside the house.
Liam: “Narinig mo ‘yon?”
Elaina: “Oo…”

Scene 7 — Midnight
The clock reaches midnight while people continue the traditional vigil.
Liam: “Gising pa rin lahat.”
Elaina: “Ganun talaga ang pagpupuyat sa lamay.”

Scene 8 — The Candle
One candle suddenly goes out.
Elaina: “Bakit namatay yung kandila?”
Liam: “Baka sa hangin.”

Scene 9 — The Photograph
Elaina notices an old family photograph on the wall.
Elaina: “Liam… tingnan mo ‘to.”

Scene 10 — The Familiar Face
There is someone in the photo who looks exactly like Elaina.
Liam: “Parang ikaw…”
Elaina: “Pero lumang picture ‘yan.”

Scene 11 — The Footsteps
They hear footsteps coming from the hallway.
Liam: “May tao ba doon?”
Elaina: “Huwag kang pumunta.”

Scene 12 — The Hallway
They slowly look down the dark hallway, but nobody is there.
Elaina: “Wala naman…"

Scene 13 — The Second Candle
Another candle goes out, followed by another.
Liam: “Elaina… isa-isa nang namamatay.”

Scene 14 — The Prayer Card
Elaina finds an old prayer card under a chair.
Elaina: “May pangalan dito… kapareho ng nasa picture.”

Scene 15 — The Door
The front door suddenly closes by itself.
Liam: “Okay… hindi na ‘to normal.”

Scene 16 — The Whisper
They hear a quiet voice from behind them.
Voice: “Huwag kayong aalis…”

Scene 17 — The Coffin
Elaina and Liam look toward the coffin. The room is completely silent.
Elaina: “Liam… tara na.”

Scene 18 — The Lights Return
The lights suddenly turn back on. Everyone acts as if nothing happened.
Liam: “May nakita ka ba?”
Elaina: “Ayokong pag-usapan.”

Scene 19 — Leaving the Wake
They leave the house before sunrise.
Elaina: “At least tapos na.”
Liam: “Oo… siguro.”

Scene 20 — The Final Twist
Outside, Elaina looks at her phone. A new photo has appeared in her gallery: Elaina and Liam standing inside the wake room… with a shadowy figure behind them.
Elaina: “Liam…”
Liam: “Ano?”
Elaina: “Hindi tayo nag-picture nito.”

Panel 1: The Shadows (False Reality)

• Visual Scene: Two teenagers are sitting on a dark couch in a dimly lit room. Their faces are illuminated only by the bright blue glow of their smartphones. They are staring intensely at their screens, completely unaware of the beautiful, sunny day outside the window behind them.
• What’s on their screens: A heavily filtered, photoshopped image of an influencer on a perfect beach with the caption "#LivingMyBestLife #Perfection".
• Dialogue / Speech Bubbles:
	• Teen 1: "Wow, her life is flawless. I wish my life looked like that."
	• Teen 2: "Yeah, real life is so boring compared to this."
• Required Label (Place in a small colored rectangle box at the top or bottom):
	• ⚠️ LABEL: SHADOWS (Mistaking a curated online feed for real life)

Panel 2: The Escape (Seeing the Truth)

• Visual Scene: One of the teenagers accidentally drops their phone, shattering the screen. Frustrated, they stand up, blink rapidly as their eyes adjust, and finally look toward the open window. They notice a flyer on the desk for a local community nature cleanup.
• Action/Detail: Show a lightbulb or "aha!" moment symbol above their head. They begin walking toward the door, leaving the phone behind.
• Dialogue / Speech Bubbles:
	• Teen 1: "Wait... my battery is dead. I'm going to actually go outside for a second."
	• Teen 2 (still glued to phone): "Don't do it, the reception out there is terrible."
• Required Label:
	• 🚪 LABEL: ESCAPE (Breaking free from the digital loop to seek real world experiences)

Panel 3: The Outside World (Real Knowledge)

• Visual Scene: A bright, vibrant, and sunlit park. The escaped teenager is laughing and planting trees with a diverse group of real people. In the background, you can see the actual influencer from Panel 1 standing awkwardly in the mud, crying because she dropped her ring, while a photographer holds up lights and filters to make it look perfect. The teenager realizes the "perfection" was a total illusion.
• Dialogue / Speech Bubbles:
	• Teen 1 (smiling): "Wow... the internet is completely fake. This real connection feels so much better."
• Required Label:
	• ☀️ LABEL: OUTSIDE WORLD (Discovering truth, authenticity, and real human connection)

Panel 4: The Return (Sharing Truth, But Not Believed)

• Visual Scene: The teenager returns to the dark room, glowing with happiness and energy. They try to show Teen 2 a handful of real flower seeds and invite them outside. Teen 2 is hunched over, aggressively scrolling, looking stressed, and pushes Teen 1 away without looking up.
• Dialogue / Speech Bubbles:
	• Teen 1: "You have to come outside! The influencers lie, and real life is amazing!"
	• Teen 2: "Get out of my light, you're ruining my algorithm. Let me watch my feed in peace."
• Required Label:
	• 🔄 LABEL: RETURN (Trying to share the truth with those still trapped by illusions, only to be rejected)
The Sleepover: Trapped in the Cabin

Riley, Olivia, and Charlotte were having a sleepover at Charlotte’s cabin in the woods. Her parents were on vacation, and her older brother was out of town. They spent the evening eating snacks, playing games, and watching a scary movie.

“This movie is actually terrifying!” Riley said, pulling a blanket over her head.

“YOU picked it!” Olivia laughed.

Suddenly, they heard a loud CLICK from downstairs.

The girls stopped laughing.

“Did you lock the back door?” Olivia whispered.

“Yes,” Charlotte said. “I locked it earlier.”

Then they heard footsteps coming from the kitchen.

“Someone’s in the house!” Riley whispered.

The girls rushed upstairs and hid in Charlotte’s bedroom. They tried calling for help, but none of their phones had service.

“What are we supposed to do?” Olivia asked.

Charlotte thought for a moment. “We need to make a plan.”

The Plan

The girls quietly peeked downstairs and saw two men searching the living room. They knew they couldn't fight them, so Charlotte came up with a plan to create distractions and escape safely.

First, Riley gathered cardboard boxes, string, and craft supplies. Olivia collected pillows and blankets, while Charlotte grabbed flashlights and a metal mixing bowl.

They spent almost an hour preparing. They stacked boxes in the hallway, placed pillows around the living room, and positioned the mixing bowl where it would make a loud noise if knocked over. Riley even made cardboard silhouettes to make it look like people were standing near the windows.

“This is either genius or the worst idea ever,” Olivia whispered.

“Let's hope it's genius,” Charlotte replied.

Suddenly, they heard footsteps coming upstairs!

The girls rushed into the bedroom closet and stayed completely silent. One of the men tried the bedroom door, but his partner called him back downstairs.

“We need to leave,” Charlotte whispered. “But they might come back.”

The girls waited until they heard the back door slam. Then they checked the cabin and continued preparing their distractions.

They're Back!

Almost an hour later, the girls heard a noise outside.

The back door slowly opened.

The two men had returned!

One stepped into the living room and stumbled over a cardboard box. The metal mixing bowl crashed onto the floor.

CRASH!

“What was THAT?” one man shouted.

The other rushed toward the hallway, knocking over even more boxes and pillows.

From upstairs, Riley shined a flashlight toward the wall, creating a huge shadow.

“WE CAN SEE YOU!” she yelled.

The men panicked and looked around for whoever had spoken.

Meanwhile, Charlotte whispered, “Now! Let's get out!”

The girls quietly slipped through the laundry room's outside door and hurried toward a neighboring cabin. They knew they needed help, and staying inside was too dangerous.

They knocked desperately on the neighbor's door.

“Please help us! There are two thieves in our cabin!” Charlotte explained.

The neighbor immediately called the police.

The Morning After

The police arrived and caught the two thieves near the driveway as they tried to escape toward the woods. The girls stayed safely with their neighbor until the officers confirmed it was safe.

A little later, Charlotte's older brother arrived home. He expected to find the girls asleep on the couch, but instead, he saw police cars outside.

“What happened?!” he asked.

Riley took a deep breath. “Well, our sleepover got a little interesting.”

Olivia explained everything, including their plan, the boxes, and the mixing bowl.

Charlotte's brother stared at them. “You girls did ALL that?”

“Mostly Charlotte,” Riley said.

“Excuse me? I carried half the pillows!” Olivia protested.

When Charlotte's parents arrived, they hugged the girls and made sure everyone was okay. They were relieved the girls had escaped safely, but reminded them to get help instead of trying to handle intruders themselves.

That evening, the girls finally got home and rested.

“So,” Riley asked in their group chat, “when's the next sleepover?”

Olivia replied immediately.

“ONLY IF THERE'S WIFI AND NO RANDOM PEOPLE BREAKING IN.”

Charlotte laughed and typed back, “Deal.”

THE END
Lembro como se fosse ontem dos acontecimentos que ocorreram durante a melhor fase da minha vida, quando eu era jovem, gordo, engraçado, disposto, jogava hóquei profissional pelo time do Fortaleza onde permaneci por dois bons e longos anos, adorava me reunir com os amigos, beber, cozinhar e contar meus contos mais reais e fantasiosos, os mais bonitos e graciosos deles, tinha muitos amigos e sempre era convidado para participar de festinhas, na casa de amigos e amigas, em condomínios da minha vizinhança, em shoppings, bares e restaurantes, as mesas, bancadas e tamboretes, onde reuniam-se meus amigos eram repletos de copos cheios e vazios, das mais distintas qualidades, os líquidos que bebíamos eram dos mais variados e as vezes até eram mesclados, ocorriam inúmeras miscelânias morais, sociais, amorosas e digestivas, eu ara um juvenil aprimorado, cheio de qualidades como sempre fui, cheio de ideias criativas e outras não tanto, tudo era fantástico e divertido, era extremamente prazeroso, quando não ocorriam indigestões e arengas, é claro, a maioria de meus amigos eram músicos, artistas, intelectuais e atletas, tinha de tudo, todos tínhamos a mesma idade, ou nos conhecíamos de colégios que estudávamos ou das ruas em que morávamos, ou de lugares que frequentávamos, as experiências que se iniciavam no ano de 2005, quando eu tinha 19 anos me faziam admirar a vida como ela é, acabara de terminar meus estudos e já fazia um ano que havia ingressado na faculdade de Turismo e Hotelaria de Fortaleza, onde bem me lembro, sempre gostei de cozinhar, desde que tinha 12 anos, tinha certas aptidões e eu era meio rechonchudo, então, comer era minha melhor recompensa, e também era muito aficionado pelas cozinhas em geral, e tudo que há dentro delas, panelas, facas e tudo o mais que era metálico, pesado e bruto, que fizesse parte de uma boa cozinha, me admiravam também as nomenclaturas dos utensílios gastronômicos: “chinoar”, “fuer”, “chaira”, “esmeril” e também os “batedores”, “amassadores” e “funis”, na cozinha tudo me fascinava, fiz meu primeiro estágio no Gran Marquise Hotel, e foi lá que decidi minha carreira profissional, tive o melhor aprendizado que um jovem de 18 anos poderia ter, recém iniciado na Estácio de Fortaleza, lá eu aprendi dos mais diversos conceitos sobre cozinha, culinária e gastronomia, também sobre enologia e fermentados, aprendi sobre as harmonizações e tudo o mais que compõe a gestão hoteleira-gastronômica, da gestão a logística, entre essa fase de 18 para 19 anos, eu estava cheio de energia, ideias, conhecimentos novos, e muita vontade de cozinhar, eu precisava aplicar esses conhecimentos em algum lugar que não fosse somente em minha casa, ou com um amigo ou outro, eu precisava propaga-los e como todo bom anfitrião tive uma grande ideia, eu me reuni com um dos meus grandes amigos, Sid Clair Weiss Guimarães Palmeira para me auxiliar na minha grande e magnífica ideia, com ele projetei, articulei, organizei e financiei as melhores reuniões degustativas e experimentais daquele tempo, com amigos e amigas, namorados e namoradas, pais e mães, irmãos e irmãs, todos que conhecíamos, convidávamos, as reuniões consistiam em produzir comidas experimentais, dentre elas: quitutes, canapés e todo o tipo de “fingers-foods” que podia ser servidos de forma prática, também haviam bebidas, violões e viola, mentiria eu se exprimisse qualquer sentimentos de desprazer sobre as reuniões restritas e irrestritas, indiscretas e privadas que passamos a constituir.
 Aquele tempo era tudo muito novo, tínhamos a liberdade de entrar e sair de casa, podíamos ir para lugares que não fosse apenas shopping centers e escola, tínhamos certa liberdade financeira e não havia hora pra chegar em casa, éramos jovens libertos. E que maravilha era tudo isso.
Foi quando em uma dessas reuniões um amigo de uma amiga resolvera convidar um garoto, um pouco mais jovem que nós para presenciar, confraternizar e socializar conosco, o garoto se chamava Alex, e naquela época devia ter 16-17 anos, o que era bem incomum para nosso valoroso e conceituado grupo de amigos, pois bem pensávamos que éramos adultos, tínhamos a ilusão longínqua e inoportuna da ponte entre universitários e colegiais que pairava sob aquela geração, Alex era um rapaz humilde, articulado, virtuoso, sincero e calmo, de origem mineira, mais precisamente de Belo Horizonte capital do estado Minas, tinha um sotaque marcante, não tínhamos nenhum amigo de origem mineira nas reuniões, então logo ele fora bem recebido, não falava muito, apenas escutava e observava aquele grupo tão excêntrico e desvairado, era quase como se ele não estivesse ali, mas, quando falava, o escutávamos, em uma dessas expressões o garoto se dirigiu a mim e dissera:

Alex:
- Eu conheço você, tu não és o pinguim?
- Que estudou no Colégio Stella Maris?
Respondi:
- Eu mesmo!
- Mas eu não lembro de ter te conhecido na época do colégio, qual era sua turma?
Ele respondeu:
- Era duas turmas antes de ti.
- Eu me chamo Alex e sou irmão dos gêmeos, Bárbara e Guilherme.
Logo respondi:
- Sim, eu os conheço!
- Que massa cara, seja bem-vindo.

E assim seguimos os nossos diálogos, mesmo sem conhecê-lo e de não ter qualquer lembranças sobre ele nos tempos do colégio eu o abracei, e o aconcheguei, como eram as minhas maiores virtudes até os dias atuais e que formam o meu caráter, a generosidade e a compaixão com o próximo me fizeram agregá-lo ao grupo, ali existia uma possibilidade de uma nova amizade, e se houvesse qualquer resquício de segregação social, eu estava pronto para intervir, pois eu era o anfitrião, o organizador, o líder e o mestre da cerimonia, do signo de leão sempre fui o dono da situação, e até me incomodava não sê-lo, e nunca haveria permitido qualquer distúrbio ou desavenças que poderiam acontecer em nossas sessões degustativas. 
Aquela noite foi repleta de copos e pratos servidos de forma ordenada e harmonizada, e como era de costume, ao final, pegávamos os pratos sujos, e deixávamos limpos, pois devíamos sempre respeitar as locações familiares, todos tiveram grande animação, conseguiram até umas caixas de som e um dj, a nossa ilustre seita havia sido um sucesso, e todos os convidados, após a dispersão comentavam, “nossa, comi demais”, ou, “aquele quitute, acabou tão rápido”, “o que era mesmo aquilo ali, estava excelente!” e era assim terminava praticamente todas as nossas sessões, essa era mais uma de nossas comemorações, todos saíram felizes e assim perpetuava-se as nossas datas, sempre com novos convidados, novas comidas, e novos músicos e tudo que tínhamos e podíamos pagar, era de se esperar mesmo que fosse assim, pois tínhamos um bom anfitrião e um ótimo locatário, sim, o locatário, era o próprio Sid Clair, sempre com a porta aberta e a criatividade afiada para novas eventos e novas armações, talvez por isso, tenha tanta admiração por esse que seria meu grande e melhor amigo daquele tempo, nossas mentes sempre prontas e preparadas para qualquer que fosse os desafios que houvesse a cada cerimônia, Sid Clair era um filho de um militar da reserva, que tinha lá pelos seus aposentos uma winchester, pouco polida, um revolver de calibre 38, algumas munições e muita cachaça artesanal, um tenente-coronel recém reservado do serviço militar, e se chamava Sunt-Clair Weiss Guimarães Palmeira e era ele, o dono da propriedade, adorava nos receber, lembro até de como me chamava de forma graciosa e gentil, quando a campainha tocava ele gritava: “Sid, é o Pinguim!”, e era assim que “Sir. Sunt Clair” me recebia, como eu sempre era um dos primeiros chegar, sempre conversávamos, sobre coisas aleatória, bebidas, comidas e receptividade, ele nos adorava, era uma felicidade receber todos os amigos do filho em sua própria residência, acho que para o militar ali era o lugar mais seguro, via nossas graças, nossos comportamentos e estávamos todos sob seu olhar protetor, quase que como um pai corujo de todos, também bebia conosco é claro, e era o responsável por soar o toque de recolher, ali aproveitávamos de formar bem peculiar e fraternal, acho que todos viam dessa forma, pois assim eu via, e era o melhor lugar possível para se divertir e fazer novos amigos.
Muitas outras reuniões aconteceram depois desse dia, e tratávamos sempre de convidar o nosso mais novo amigo Alex, passou a ser lembrado em todos os eventos que programávamos e as vezes até, era responsável também por trazer outros convidados, uma vez convidou um dj chamado Jonathan, que agitava as noites da Brooms Party House em fortaleza, situada na av. dos tremembés na praia de Iracema. Johnatan era um jovem rapaz, que também de idade próxima ao Alex, que vira poucas vezes,  a casa noturna em que ele era residente, era em uma região conhecida pelo caos e pelo aspecto gótico, de iluminação intimista e de pouco policiamento, era o lugar ideal para os desajustados da sociedade cearense, ali era o lugar ideal para se ter uma animada noite sem muita exigência, as pessoas que ali frequentavam eram de poucos ideais e muitas vontades, para um lado que se olhava era comum o uso de entorpecentes de qualquer procedência, e para outro lado algumas garotas profissionais e estrangeiros das mais variadas etnias, alguns moradores de rua, também viviam por ali, a certa definição para o bairro era a excentricidade, era uma nomenclatura comum ao ambiente, ali via-se de tudo, pessoas de pouco valor, frequentavam quase que diariamente, as ruas da praia de Iracema, o Estoril, o Pirata Bar, o Zip Bar, a Zugg, Armazém 47, o Órbita Bar e o Centro Cultural Dragão do Mar, também haviam boates de reggae e swing, sim, a região da praia de Iracema era eclética, boêmia, perigosa a vista de alguns, e um ótimo bairro a vista de outros, era um ambiente fácil de se fazer amizades e de aproveitar a noite. 
Mas ali, nem sempre fora assim, suja, degradante e de aspecto desprezível, a praia de Iracema de Fortaleza já fora um antigo bairro burguês e industrial das grandes famílias aristocratas do Ceará, ali já existia grandes instalações de produção de embarcações, o antigo estaleiro, e também funcionava o antigo Porto dos ingleses, quando Fortaleza ainda se chamava, Fortaleza de Nossa Senhora de Assunção, hoje conhecida como a padroeira do município, logo ali próximo existia um enorme forte bélico, o grande protetor dos nordestinos, sua construção data de 1649, pelos holandeses que deram o nome de “Forte de Schoonemborch”, depois retomado pelos portugueses que passaram a denominar de “Fortaleza de Nossa Senhora de Assunção” Fortaleza sempre fora terra de portugueses, de Martins Soares Moreno e a bela Índia Iracema, mas a grande verdade, é, que fortaleza foi fundida sob muito sangue, sol e suor, próximo à rua dos "tremembés", ainda hoje lá existente, um enorme sítio abandonado, que serve de moradia para os inócuos citadinos miseráveis, marginais e desgraçados da cidade, o primeiro hotel da grande fortaleza, o Edifício São Pedro, como hoje é conhecido, teve tempos melhores, chegou a ter o nome de “Iracema Plaza Hotel”, era residência comum entre os burgueses aristocratas, magnatas e realezas, ali próximo situava-se também a ponte dos ingleses, como é popularmente conhecida, embora tivesse outro nome, ponte metálica, construída nos anos de 1920 para receber mercadores, pessoas e ancoradouros, também a primeiro e única ferrovia que existia no mesmo ano, hoje conhecida como a praça da estação, era destino final dos mercantilistas brasileiros, a praia de Iracema sempre foram muito bela e muito eclética para o olhar dos indivíduos estranhos, de arquitetura barroca e colonial, é um grande museu arqueológico da cidade, muito agradável aos curiosos, boêmios e turistas, e era ali, que Alex, e seu amigo, Johnatan gostavam de se reunir, uma vez convidado, e com entrada garantida pelo próprio Dj residente da Brooms Party House, a participar de uma festa em que Johnatan tocara como Dj principal da noite, aceitei, nesse dia, estávamos, eu, Alex, Johnatan e Aleksander Broooms, um holandês de olhar cômico e sutil, mais ou menos um metro e noventa de altura, de braços e ombros enormemente assustadores um viking puro holandês, era casado com uma brasileira, e de humor cristalino, estranhamente uma figura muito agradável, mais parecia ele com um Dog alemão filhote, ou um fila holandês com 2 anos de idade, mas estava sempre pronto a cumprir com a obrigação de suas funções em sua casa noturna, ali, minha amizade com o Alex se fortalecia, na minha mente eu tinha uma certa obrigação com ele, por me desculpar por não ter lembrado dele em nosso primeiro contato, e por fortalecer também a ligação dele com o nosso grupo de amigos, sentia sempre que ele devia pertencer ao grupo, os dias foram se passando e continuávamos a nos reunir, contávamos histórias sobre a vida, sobre nossos valores, nossos costumes e nosso cotidiano, descobrira que Alex era uma rapaz apesar de jovem, muito trabalhador, seu pai, Alexandre, era proprietário de uma oficina de automóveis especializada em tecnologia veicular chamada Tecnovel, era o nome do estabelecimento onde Alex passava suas tarde a trabalhar, com seu pai e seu irmão Guilherme, tinha mãos habilidosas em fazer reparos em solda de placas tecnológicas e hodômetros veiculares, um ramo que acreditara eu, ser um segmento de pouca concorrência, dada a minha ignorância por não compreender sobre o ramo de atividade, me tornei curioso, e interroguei na tentativa de criar mais conhecimento sobre o assunto, e, de certa forma, me admirava um jovem trabalhador, pois assim como eu, Alex também era esforçado e disciplinado no seu trabalho habitual, a empresa atendia em sua grande maioria proprietários de revendas de automóveis, carros e motos que seriam “preparados” por Alex para serem vendidos, em uma dessas preparações, eu ali presente, observei uma ação um tanto incomum, uma alteração na quilometragem de um veículo que lá se encontrava, fiquei espantado, não queria fazer qualquer crítica a respeito do que havia testemunhado, sem julgamento prévio, mas com uma certa introspecção sobre o evento que me fora exposto, decidi ir pra minha casa e pensar um pouco mais sobre o assunto, alguns dias se passaram, e o pensamento sobre a questão se esvaneceu, saímos muitas vezes juntos, e estávamos nos tornando grandes amigos, ficamos muito próximos, e posteriormente comecei a frequentar a casa de seus pais, sua mãe, de nome Regina, era uma mulher bonita, de aproximadamente 48 anos, divorciada e mantinha uma relacionamento com um senhor alto, grisalho e pouco sociável, Joaquim era proprietário de um apartamento aos arredores da beira mar de Fortaleza, logo em cima de uma padaria que servia um excelente pão na chapa com café com leite, um lugar com vista estreita para a curva da volta da jurema, um trecho como é chamado da avenida Beira Mar, de ótima localização, um lugar calmo e de pouco movimento, o que me remetia aos apartamentos do rio de janeiro, onde todas as manhãs era possível ver a boemia carioca, amanhecer os dias e tomar café, uns recém despertos, outros não dormidos, o apartamento ficava no segundo andar do condomínio, e da janela de seu quarto era possível ver um pedacinho do Mar de Fortaleza e o movimento da Rua Frei Mansueto, onde jovens, adultos e idosos se enfileiravam a caminho do mar, ou do grande calçadão da Beira Mar, uns com roupas de banhos e outro com roupas esportivas, sim, um lugar agradável e ermo, ali passei a aumentar minhas visitas ao esse jovem rapaz, que se tornara um grande amigo, me falara sobre o divórcio de seus pais, o relacionamento com seu padrasto e sua madrasta, me falara também que seu pai Alexandre era um aficionado pela gastronomia, era casado com uma moça belíssima, de cabelos loiros e olhos verdes, extrovertida e carismática, 1,60 de altura e um sorriso arrebatador, Renata era uma esteticista formosa, que beirava os 40 anos, de vocabulário amplo e uma simpatia rara, como era costume de seu pai frequentar a cozinha para novas experiências degustativas, não tardou para eu conhece-lo, Alexandre o proprietário da oficina e pai de Alex, era um senhor admirável, 1,66 de altura, forte, de braços largos, pernas achatadas, também muito carismático, sempre sorrindo, e tinha uma grande paixão, a cozinha, possuía inúmeros livros de temas gastronômicos, de cortes especial de carnes, filetes, aves, pescados, em sua imensa biblioteca era possível aprender sobre culinária italiana, espanhola, mediterrânea, oriental, tailandesa, africana, era uma  verdadeira e belíssima biblioteca, meus olhos brilhavam, ao admirar suas capacidades técnicas e suas teorias sobre a cozinha moderna.
Em uma ocasião, Alexandre me contara sobre a possibilidade de se construir uma panela a vácuo e prontamente me explicara sobre como era possível se extrair novas sensações degustativas a partir dos métodos de cocção a vácuo, me explicara como pretendia construir sua panela tecnológica e que materiais e insumos eram necessários para se iniciar nesse método de cocção, utilizara sua oficina mecânica para produzir sua panela, com alguns cabos de cobre, uma panela bruta de verdadeiro inox que passou por algumas alterações de solda e fundição ele me mostrara sua panela pronta, um protótipo de sua primeira panela tecnológica a vácuo, Alexandre estava agitado e ansioso para me mostrar como funcionava aquele aparato moderno, sua primeira criação, precisava ver o resultado daquilo, sua segurança e funcionalidade, Alexandre olhou para lado pegou uma garrafa de vodka, um abacaxi e alguns pedaços de morango, jogou os morangos na panela com um pouco de agua, ferveu até virar um belíssimo caldo brilhante de cor avermelhada, e disse:

Alexandre:
- Agora vamos colocar o abacaxi e a vodka, a panela irá comprimir os líquidos dentro do abacaxi.
Sob calor e vácuo, os líquidos foram sendo enxutos para dentro do abacaxi, exatamente como ele dissera, formando um pedaço de abacaxi que antes era branco, em um cubo rosado e comprimido, parecia uma verdadeira mágica, ao admirar a panela por uns 4 minutos e meio, ela falara:
Alexandre:
- Está pronto, agora prove!
Como aquilo se tornou possível era uma verdadeira incógnita, me admirei pelo resultado que obtivera, a vodca se esvaia pelos lados do abacaxi, quase sem odor alcoólico, o  morango adocicado tornou o sabor ácido do abacaxi em um miscelânea de textura licorosa e sólida, algo que realmente eu nunca tinha visto, o sabor era magnífico e memorável, guardei aquela sensação por longos anos, embora tenha visto aquela panela uma única vez, após minha amizade já estabelecida com o pai de Alex, senhor Alexandre passei também a frequentar sua oficina por muitas vezes, as vezes por não ter nada pra fazer, e as vezes para conversar sobre culinária, construí uma grande amizade com Alexandre, e também passei a frequentar sua casa, Alexandre adorava fazer churrasco, e sempre procurava me convidar para suas reuniões, e na cozinha de sua casa era onde permanecíamos por todo o evento, sempre conversando e produzindo, em todas as vezes que nos reuníamos passávamos horas conversando e cozinhando e sempre era assim, eu adorava ficar ali, e absorver todo o conhecimento que pudera, era um professor que jamais entrara em uma universidade de gastronomia, mas tinha o dom da oratória e da culinária, além de sua sabedoria admirável sobre engenharia gastronômica, e é claro, sabia entreter seus espectadores de forma gloriosa, foi com ele que aprendi o verdadeiro corte contra fibra e a escolher os melhores cortes de carne para se fazer o melhor churrasco a moda mineira, Alexandre era um verdadeiro fã da gastronomia, e adorava passar o conhecimento adiante. 
Eu já tinha relação bastante amigável com toda a família de Alex, e conhecia todos os problemas e dificuldades que Alex enfrentava na oficina em que trabalhava com o pai, Alex falava que era difícil ganhar dinheiro naquela oficina, pois dividia os lucros com o pai Alexandre e o irmão Guilherme, passara por muitos problemas financeiros, pois estava sempre a repetir que o pai não era bom gestor, e que nunca conseguia juntar dinheiro, foi então, que Alex tomou uma decisão de mudar de vida, Alex, conhecera Jorginho, um rapaz que fazia traslado de pessoas e encomendas de Mossoró à Fortaleza, e perguntou a ele, como era o ramo que ele atuava em Mossoró, e também, sobre a concorrência de mercado sobre o ramo em que atuava, Jorginho comentara que Mossoró não tinha tanta concorrência nesse segmento, e que conhecia apenas uma oficina de nome “Goinha”, que era bastante conhecida no município, então Alex, pensou em se mudar para Mossoró e trabalhar nesse segmento e estabelecer residência e independência financeira, era uma mudança considerável, Alex estava prestes a sair de casa, onde morava com a mãe e o padrasto, para ir para uma cidade que pouco conhecia, e dar início a uma vida nova, do zero, conversando com a mãe Regina, perguntou sobre a possibilidade de um empréstimo no valor de 4.000 mil reais para comprar um equipamento tecnológico, o mesmo que o pai tinha em sua oficina com uma versão atualizada que já tinha as atualizações dos últimos computadores de bordo dos últimos veículos lançados, para iniciar seu trabalho em Mossoró, a mãe de Alex, o apoiava, não demorou muito até que Alex conseguisse o equipamento, viera de Belo Horizonte, com o equipamento em mão e a decisão tomada, logo em um de nossos encontros anunciara:
- Gondim, vou morar em Mossoró cara!
Eu respondi:
- Que massa cara, sério?
Alex:
- Sim, vou trabalhar lá, ficar na casa do cunhado do Jorginho e depois eu me arrumo por lá.
Eu respondi:
- Show, estou torcendo por você, vai dar tudo certo, qualquer coisa, pode contar comigo!
E então estava tudo pronto, e Alex estava a cumprir seu planejamento de vida, e sua nova empreitada independente, arrumou uma bagagem pequena, com poucas roupas, seu equipamento, e tudo o que era de essencial para se estabelecer no município, Alex também tinha uma moto, XRE Honda de 300 cilindradas, que resolvera levar por meio de uma cegonha, e também a levou, lá chegando, Alex se acomodou na casa de uma senhora, extremamente educada, funcionária pública, diretora escolar e sogra de Jorginho, Dona Fátima, dispunha de um “puxadinho” aos fundos de sua residência, com entrada independente e autônoma, e lá seria, o “quarto-casa” temporário de Alex, Dona Fátima, também mãe de Hélio, “Pacu”, sim, esse era o apelido do irmão de Hélio, e, Keila, assim que Alex se acomodou, e começou a trabalhar, Dona Fátima, gentilmente, o que era da natureza dela ser gentil, ofereceu a Alex ajuda financeira, caso ele decidisse alugar um lugar pra ele, Alex pensou, pensou e decidiu aceitar, não demorou muito, logo após uma estadia breve na casa de Dona Fátima, Alex se mudou, e foi para um apartamento, conhecido como “kitnet”, Dona Fátima então dispôs de dinheiro e cartão para financiar, mobília, e eletrodomésticos e também aparelhos eletrônicos para que Alex, ao menos, ficasse ali de forma confortável, pois era uma apartamento apertado, mas tinha aspecto aconchegante, mas, apesar de aconchegante, não era intenção de Alex se “acomodar”, e sim, “trabalhar”, Alex passava o dia inteiro visitando concessionárias e revendas de veículos automotores, e, era um exímio vendedor, de boa dicção e postura amigável, estava sempre visitando e oferecendo o seu “peixe”, Alex começou a fazer clientela rapidamente, pegando alguns serviços de conserto e solda de painéis veiculares, e algumas “preparações” de carros para revenda. O termo “preparações” acabou ficando bem comum, pois era o “serviço” que tinha maior demanda, e o mercado não dispunha de muita oferta de mão de obra “qualificada” para esse tipo de “serviço”, Alex, basicamente, dividia os serviços, com seu único concorrente, Goinha, um empresário, do ramo de instalação de equipamentos de som e multimídia, geradores para alocação designados para grandes festas e eventos, ou qualquer demanda que necessitasse do maquinário, e que também, possuía as mesmas habilidades “preparatórias” de Alex, no segmento de “adulteração de quilometragem veicular” para revenda, era um ramo crescente em Mossoró/RN, e apenas Alex e Goinha detinham essa receita do mercado, sendo assim passaram a combinar clientelas, quando Alex, não tinha condições de receber o serviço, passava para Goinha, e vice-versa.
Passamos algum tempo nos comunicando, e estava tudo bem na nova vida Alex, até que um belo dia, Alex, em uma vinda à fortaleza, me encontrara e me oferecera uma proposta, dizia ele que eu poderia ir à Mossoró e montar um restaurante com ele, ele citou uma receita de Yakissoba que eu produzia na chefia do Restaurante Kodama Yakissoba Expresso, sim, era uma receita maravilhosa e vendia muito bem, o Kodama tinha muita clientela e as filas para comprar o Yakissoba dava voltas no quarteirão, o Kodama Yakissoba Expresso, era um restaurante bem pequeno, possuía duas mesas e 10 cadeiras, 5 cadeiras em cada mesa, porém, possuía uma cozinha prática, rápida, e eficiente, pois, ao chegar lá, assumi a chefia, e implementei uma linha de montagem, onde a massa era armazenada em porções, os legumes eram armazenados em porções e as carnes, vermelha, frango, camarão e queijo também eram racionados, único serviço diário, além da produção de porções eram: descongelar carnes e preparar o “panelão” de molho, quando chegava o pedido na cozinha, colocávamos as “Woks” para trabalhar, separávamos os ingredientes, refogávamos rapidamente, jogávamos os legumes rapidamente e salteávamos as Woks, agregava o molho e o prato estava pronto, vendíamos em média 300 Yakissobas por dia, e, cada Yakissoba saía da cozinha em aproximadamente 8~10 minutos, era muito rápido mesmo, pensando na proposta de Alex, por alguns dias, decidi aceita-la, por dois motivos: o primeiro é óbvio, ser proprietário de um restaurante, e o segundo era a minha vontade de conhecer novos ares, nunca tinha morado por longo período em nenhuma cidade a não ser uma viagem de intercâmbio que avia feito para a Espanha alguns anos antes. Sendo assim, decidi que sim, eu iria morar em Mossoró e ser “dono” do meu próprio negócio.
Ahora sí: revisé el vídeo que adjuntaste. La historia que aparece en él no es la de Elara y Vaelthar. Es otra historia, protagonizada por Darius, Four, un grupo de aprendices, una mujer infiltrada y un lobo lunar.

Voy a respetar esa historia y sus acontecimientos. El vídeo termina durante el entrenamiento contra el lobo lunar, así que adaptaré hasta ese punto y después continuaré la trama con capítulos nuevos, manteniendo los personajes y sus habilidades.

### DARIUS: EL DEMONIO QUE CAMINABA ENTRE HUMANOS

Manga de fantasía oscura · Acción · Magia · Misterio · Aventura medieval

Saga I: El lobo de la luna carmesí

### Prólogo — La noche en que apareció el desconocido

La aldea de Valdoria llevaba siglos sobreviviendo gracias a una barrera mágica que protegía sus murallas de las criaturas del bosque.

Sin embargo, las protecciones no podían mantener alejados a todos los peligros.

Aquella noche, una joven monja llamada Four había salido para completar un ritual de protección destinado a los aldeanos. Su magia curativa era extraordinaria, aunque su experiencia en combate era limitada.

El ritual terminó más tarde de lo previsto.

Cuando emprendió el camino de regreso, la oscuridad había cubierto el bosque.

La luna iluminaba las ramas retorcidas y el viento arrastraba hojas secas sobre el sendero.

Four sujetaba su rosario con ambas manos.

—Solo tengo que regresar a la iglesia… —murmuró—. No debería pasarme nada.

Entonces escuchó un crujido.

Se detuvo.

Otro crujido sonó detrás de ella.

—¿Hola?

No hubo respuesta.

Four aceleró el paso.

De pronto, una figura deforme emergió entre los árboles. Su cuerpo parecía hecho de humo y cicatrices, y sus ojos rojos brillaban con un hambre antinatural.

Un demonio.

Four retrocedió, incapaz de apartar la mirada.

—No… Por favor, no…

La criatura abrió la boca y dejó escapar un gruñido.

La joven intentó invocar su magia, pero sus manos temblaban demasiado.

Entonces, una segunda presencia apareció en el sendero.

Un joven.

Cabello negro con raíces azules que brillaban débilmente bajo la luz lunar. Ojos verdes intensos. Ropa oscura y una expresión tan tranquila que parecía ignorar el peligro.

Four lo miró sin comprender.

—¿Quién… quién eres?

El desconocido no respondió de inmediato.

Observó al demonio.

Después habló con una calma desconcertante.

—Apártate.

La criatura rugió y se lanzó hacia él.

Four cerró los ojos.

Esperó escuchar un golpe.

Pero solo oyó un ruido seco.

CRAC.

Cuando volvió a mirar, el demonio estaba inmóvil.

Todos los huesos de su cuerpo se habían fracturado. La criatura cayó sobre las hojas, incapaz de levantarse.

El desconocido ni siquiera parecía haberse esforzado.

Miró el cuerpo durante un instante.

—Morirá en unos minutos. No puede recuperarse de eso.

Después se volvió hacia la joven.

—Vamos. Apúrate.

Four permaneció inmóvil.

—¿Qué… qué acabas de hacer?

—Caminar.

El joven pasó junto a ella.

—¿Vas a quedarte aquí toda la noche?

Four recogió su rosario y corrió detrás de él.

Todavía no sabía quién era aquel muchacho.

Pero acababa de descubrir que el bosque albergaba cosas mucho más peligrosas que los demonios que conocía.

Y que una de ellas podía caminar a su lado con apariencia humana.

### CAPÍTULO 1 — EL EXTRAÑO DEL BOSQUE

### Página 1. Un acompañante imposible

El sendero hacia Valdoria parecía interminable.

Four caminaba unos pasos detrás del desconocido, procurando no perderlo de vista. Cada vez que las ramas se movían, sus dedos apretaban el rosario.

El joven caminaba como si estuviera dando un paseo.

—¿No tienes miedo? —preguntó Four finalmente.

—¿De qué?

—De los demonios.

—No especialmente.

Four lo miró con incredulidad.

—¡Acabamos de encontrarnos con uno!

—Lo vi.

—¡Y lo derrotaste sin siquiera utilizar un arma!

Darius giró ligeramente la cabeza.

—¿Necesitaba un arma?

Four abrió la boca, pero no encontró una respuesta.

¿Qué clase de persona dice algo así?

Después de varios pasos, el joven se detuvo.

—Por cierto, ¿cómo te llamas?

—Four.

—¿Four?

—Sí.

—Es un nombre peculiar.

La joven bajó ligeramente la mirada.

—Gracias… creo.

Darius continuó caminando.

—Yo soy Darius.

Four repitió el nombre mentalmente.

Darius.

No sabía por qué, pero le parecía que aquel nombre no pertenecía a una persona corriente.

### Página 2. Una monja en apuros

—¿Puedo preguntarte algo? —dijo Four.

—Ya lo estás haciendo.

—¿Siempre eres así?

—¿Así cómo?

—Tan… tranquilo.

Darius la observó de reojo.

—Si te asustas por cada cosa que aparece en el camino, terminarás agotada antes de llegar a casa.

—¡Es fácil decirlo cuando puedes derrotar demonios con tanta facilidad!

—No es cuestión de facilidad. Es cuestión de saber qué tienes delante.

Four guardó silencio.

Aquellas palabras le molestaron un poco porque sabía que contenían algo de verdad.

Ella conocía la magia curativa. Podía cerrar heridas, aliviar enfermedades y purificar algunas maldiciones.

Pero, cuando un enemigo se acercaba, su primera reacción era retroceder.

—Yo solo quiero proteger a las personas —murmuró.

Darius se detuvo.

—Entonces aprende a distinguir entre protegerlas y esperar que nada malo suceda.

Four levantó la mirada.

Por primera vez, él parecía hablar en serio.

—¿Eres un caballero?

—No.

—¿Un mercenario?

—Tampoco.

—¿Un mago?

Darius sonrió apenas.

—Algo parecido.

Four decidió no seguir preguntando.

Todavía.

### Página 3. El rostro detrás de la sombra

La luna quedó despejada cuando ambos alcanzaron un claro.

Four pudo observar mejor a su acompañante.

El cabello de Darius era negro, aunque unas raíces azuladas reflejaban la luz. Sus ojos verdes parecían demasiado brillantes para ser normales.

Había algo extraño en su presencia.

No era solamente su fuerza.

Era la sensación de que el bosque entero guardaba silencio cuando él pasaba.

—Darius…

—¿Qué?

—¿Eres humano?

El joven se detuvo.

Four sintió inmediatamente que había cometido un error.

—Lo siento. No quería ofenderte. Es solo que…

Darius se volvió hacia ella.

Durante un instante, sus ojos parecieron oscurecerse.

—¿Qué te hace pensar que los humanos son los únicos que pueden caminar bajo la luna?

Four sintió frío.

—Yo… no sé.

Él volvió a sonreír.

—Entonces no saques conclusiones tan rápido.

Y continuó caminando.

Four lo siguió, pero ahora mantenía una distancia ligeramente mayor.

No es humano.

No sabía cómo podía estar tan segura.

Solo sabía que su intuición se lo repetía.

### Página 4. La taberna de la última antorcha

Cuando llegaron a la aldea más cercana, las calles estaban casi vacías.

Sin embargo, una taberna seguía abierta.

Su letrero representaba una antorcha encendida y una puerta de madera colgaba de un único soporte.

Darius entró sin vacilar.

Four lo siguió.

El interior estaba lleno de viajeros, comerciantes y algunos guardias que bebían después de una larga jornada.

El olor a madera, comida caliente y cerveza llenaba el lugar.

Darius eligió una mesa apartada.

Four se sentó frente a él.

—¿Una cerveza? —preguntó él.

—No, gracias.

—Entonces pide agua.

Four parpadeó.

—¿Siempre decides lo que hacen los demás?

—Solo cuando tardan demasiado en decidir.

La joven frunció el ceño.

—Eres una persona muy extraña, Darius.

—Eso me han dicho.

Por primera vez desde que había entrado al bosque, Four soltó una pequeña risa.

No sabía si aquel hombre era peligroso.

Pero, de alguna manera, comenzaba a sentirse menos asustada a su lado.

### Página 5. Preguntas sin respuesta

Four bebió un poco de agua.

—¿Adónde vas?

—Todavía no lo he decidido.

—¿Cómo puedes viajar sin tener un destino?

—Es bastante sencillo. Caminas hasta encontrar algo interesante.

—Eso no es un plan.

—Funciona.

Four negó con la cabeza.

—¿Y de dónde vienes?

Darius apoyó un brazo sobre la mesa.

—De lejos.

—Eso tampoco es una respuesta.

—Entonces estamos empatados. Tú tampoco me has contado por qué una monja estaba sola en un bosque lleno de demonios.

Four se quedó callada.

—Estaba realizando un ritual de protección para mi aldea.

—¿Sola?

—Sí.

—Mala decisión.

Four apretó los labios.

—No tenía alternativa.

Darius la observó unos segundos.

—Siempre existe una alternativa. El problema es que a veces todas son malas.

La joven miró su vaso.

—Si no hago el ritual, los demonios pueden llegar hasta las casas. Hay niños, ancianos y personas que no pueden defenderse.

Darius dejó de sonreír.

—¿Y tú crees que morir en el bosque ayudaría a esas personas?

Four levantó la cabeza.

No respondió.

Por primera vez, alguien había señalado con tanta claridad la contradicción que ella intentaba ignorar.

### Página 6. Una advertencia

La conversación fue interrumpida por un anciano que se acercó a su mesa.

—Disculpad. No he podido evitar escucharos.

Darius lo miró sin interés.

—Eso suele ocurrir cuando la gente escucha conversaciones ajenas.

El anciano ignoró el comentario.

—Muchacha, ¿has venido del bosque de Nhal?

Four asintió.

El hombre palideció.

—Entonces deberías abandonar la aldea antes del amanecer.

—¿Por qué?

El anciano miró las ventanas.

—Porque algo ha despertado en las montañas.

Los clientes cercanos dejaron de hablar.

—Los animales están desapareciendo. Los cazadores encuentran huellas demasiado grandes para cualquier criatura conocida. Y anoche, los guardias escucharon una voz procedente de las ruinas.

Four sintió un escalofrío.

—¿Qué voz?

El anciano tragó saliva.

—Una que preguntaba por un hombre de ojos verdes.

El silencio se extendió por la taberna.

Four giró lentamente hacia Darius.

Él seguía sentado, con la misma expresión tranquila.

—Parece que me conocen —dijo.

El anciano retrocedió.

—¿Eres tú?

Darius se levantó.

—Terminé de comer.

Dejó unas monedas sobre la mesa y se dirigió hacia la puerta.

Four corrió detrás de él.

—¡Darius! ¿Qué significa todo esto?

Él no respondió.

Pero, al salir, miró hacia las montañas.

Y sus ojos verdes adquirieron un brillo inquietante.

### CAPÍTULO 2 — EL ENTRENADOR IMPOSIBLE

### Página 7. La mañana siguiente

El sol iluminó el campo de entrenamiento de Valdoria.

Decenas de aprendices practicaban con espadas de madera bajo la supervisión de un entrenador de mediana edad. Era un hombre robusto, con cicatrices en los brazos y una voz capaz de silenciar a cualquier recluta.

—¡Otra vez!

Un joven atacó a su compañero.

Su golpe fue demasiado evidente.

El entrenador negó con la cabeza.

—¡Te he dicho cien veces que no anuncies tus movimientos!

—¡Pero intento golpearlo!

—¡Y por eso mismo te golpea él primero!

El aprendiz retrocedió, respirando con dificultad.

—Es demasiado rápido…

—No es rápido. Es que no estás atacando con intención.

El entrenador se cruzó de brazos.

—Si das un golpe sin pensar, acabarás en el suelo otra vez.

Una chica de cabello castaño dio un paso al frente. Sostenía su espada de madera con ambas manos y mantenía una postura baja, preparada para moverse.

—Yo iré.

El entrenador asintió.

Los aprendices comenzaron a formar un círculo.

En ese momento, una voz llegó desde la entrada del campo.

—Vaya. ¿Esto es el entrenamiento de élite del que tanto hablan?

Todos se volvieron.

Darius estaba apoyado contra una valla.

El entrenador lo miró con desconfianza.

—¿Quién eres tú?

—Darius.

—Eso no responde a mi pregunta.

—Entonces tendrás que hacer una mejor.

Varios aprendices soltaron risas nerviosas.

El entrenador no se rio.

—Si has venido a burlarte de mis alumnos, puedes marcharte.

Darius observó las espadas de madera.

—No he venido a burlarme.

Hizo una pausa.

—Aunque admito que el espectáculo tiene margen de mejora.

### Página 8. La técnica perdida

El entrenador avanzó hacia él.

—¿Crees que puedes hacerlo mejor?

Darius miró a los aprendices.

—Sí.

La respuesta fue tan inmediata que todos guardaron silencio.

—Muy bien —dijo el entrenador—. Toma una espada.

Darius negó con la cabeza.

—No la necesito.

El entrenador soltó una carcajada incrédula.

—¿Vienes a enseñarnos combate sin armas?

—No exactamente.

Darius entró en el círculo.

Un aprendiz se adelantó, sujetando su espada con ambas manos.

—¡Voy a demostrarte que no somos unos inútiles!

Atacó con un golpe horizontal.

Darius movió el cuerpo unos centímetros.

La espada pasó frente a él.

Antes de que el muchacho pudiera reaccionar, Darius tocó suavemente su hombro.

El aprendiz perdió el equilibrio y cayó sentado.

No había recibido un golpe.

Simplemente había perdido el control de su propio movimiento.

Los demás se quedaron inmóviles.

—¿Qué has hecho? —preguntó el entrenador.

—He dejado que terminara su ataque.

—¡Eso no tiene sentido!

Darius miró al muchacho en el suelo.

—Cuando alguien ataca, su cuerpo revela dónde quiere ir. Si aprendes a leerlo, no necesitas ser más rápido. Solo necesitas estar donde él no puede alcanzarte.

El entrenador frunció el ceño.

—¿Quién te enseñó eso?

Por primera vez, la sonrisa de Darius desapareció.

—Mi padre.

### Página 9. El aprendiz que no se rendía

El joven caído se levantó inmediatamente.

—¡Otra vez!

El entrenador intentó detenerlo.

—Basta. Ya has tenido suficiente.

—¡No! Quiero aprender.

Darius lo observó.

—Bien. Atácame.

El muchacho se lanzó hacia delante.

Esta vez intentó cambiar la dirección del golpe a mitad del movimiento.

Darius giró sobre un pie, desvió la espada con dos dedos y colocó una mano sobre la espalda del aprendiz.

El joven cayó de rodillas.

—¿Cómo…?

—Has pensado en golpearme. No has pensado en qué harías si fallabas.

Darius retrocedió.

—Un combate no consiste en acertar un golpe. Consiste en estar preparado para lo que sucede después.

El entrenador se acercó lentamente.

—Esa técnica…

Miró los movimientos de Darius como si intentara reconocer algo olvidado.

—La posición de los pies. El desplazamiento del peso. La manera en que desvías la fuerza…

Darius no dijo nada.

El entrenador palideció ligeramente.

—La técnica del tiempo vacío.

Los aprendices comenzaron a murmurar.

—¿Qué es eso? —preguntó la chica de cabello castaño.

—Una técnica de combate que aparece en antiguos manuales de guerra —respondió el entrenador—. Se suponía que se había perdido hace generaciones.

Miró a Darius.

—¿Quién demonios eres?

Darius sonrió.

—Ya te lo dije. Soy Darius.

### Página 10. La lección de Darius

El entrenador aceptó dejar que Darius impartiera una breve lección.

Darius observó a los aprendices durante unos minutos.

No le gustó lo que vio.

Todos dependían de la fuerza de sus brazos. Sus pies estaban mal colocados, sus hombros permanecían tensos y cada movimiento anunciaba el siguiente.

—Dejad las espadas.

Los aprendices obedecieron a regañadientes.

—Ahora caminad alrededor del círculo.

Comenzaron a caminar.

—Más despacio.

Obedecieron.

—Ahora intentad mantener el equilibrio mientras alguien os empuja.

El ejercicio comenzó con risas.

Duró poco.

Los aprendices descubrieron que incluso un empujón suave podía hacerlos perder la posición.

Darius se acercó a uno de ellos y le corrigió los pies.

—No luches contra el suelo. Utilízalo.

Después se dirigió a otro.

—Relaja los hombros. Si tu cuerpo está rígido, tus movimientos llegan tarde.

El entrenador observaba en silencio.

Darius no les estaba enseñando una colección de ataques espectaculares.

Les enseñaba a controlar el cuerpo, leer la intención y conservar el equilibrio.

—La fuerza sirve de poco si desperdicias cada movimiento —dijo finalmente—. Primero aprende a no perder. Después aprende a ganar.

Desde la entrada del campo, Four había comenzado a observar la clase.

Llevaba una túnica blanca, una pequeña bolsa de hierbas en el cinturón y varias vendas limpias entre las manos.

Al ver a Darius, se detuvo.

¿Qué está haciendo ahora este hombre?

Darius giró la cabeza y la vio.

Sonrió ligeramente.

—Buenos días, hermana.

Four sintió que las mejillas se le calentaban.

—B-buenos días.

El entrenador miró alternativamente a ambos.

—Espera. ¿Os conocéis?

Four asintió.

—Me acompañó anoche de regreso a la aldea.

Darius añadió:

—Y evitó morir en el bosque. Fue una noche productiva.

—¡No lo digas así! —protestó Four.

Los aprendices comenzaron a reír.

Por primera vez aquella mañana, el campo de entrenamiento se llenó de un ambiente menos tenso.

Pero la tranquilidad duraría poco.

### Página 11. La sanadora de los aprendices

El entrenador se acercó a Four.

—Ya que estás aquí, podrías revisar a estos inútiles antes de que se rompan algo más.

—No son inútiles —respondió ella—. Solo necesitan práctica.

—Eso es exactamente lo que diría una sanadora después de recogerlos del suelo durante tres horas.

Four suspiró.

—La última vez, uno de ellos se lesionó porque intentó levantar una espada que pesaba más que él.

—¡Era una espada de entrenamiento! —protestó el aprendiz.

—Y aun así terminaste en una camilla.

Las carcajadas se extendieron por el campo.

Darius se acercó a Four.

—Así que eres la responsable de mantenerlos enteros.

—Alguien tiene que hacerlo.

—Entonces tienes el trabajo más difícil de esta aldea.

Four lo miró, sorprendida.

—¿Lo dices en serio?

—He visto cómo se mueven. Dentro de poco necesitarás una segunda bolsa de vendas.

El entrenador soltó un suspiro.

—Me arrepiento de haberlo dejado entrar.

Four no pudo evitar reírse.

Darius la observó durante un instante.

Había algo tranquilizador en aquella risa. Algo que contrastaba con la tensión que había percibido en el bosque.

Pero su expresión cambió cuando sintió una presencia detrás de la empalizada.

Alguien los estaba observando.

Y aquella persona sabía ocultar muy bien su energía.

### Página 12. El visitante encapuchado

Mientras Darius corregía la postura de un aprendiz, una figura encapuchada apareció junto a la entrada.

No llevaba los colores de la guardia ni los distintivos de ningún gremio conocido.

El entrenador se volvió.

—¿Quién eres? Este lugar no está abierto al público.

La figura no respondió.

Darius dejó de hablar.

Sus ojos verdes se fijaron en la desconocida.

—Qué curioso —murmuró.

Four siguió su mirada.

—¿La conoces?

—No.

La figura intentó alejarse.

Darius apareció delante de ella antes de que pudiera dar tres pasos.

Le sujetó la muñeca.

—¿Adónde vas?

La encapuchada se tensó e intentó soltarse.

Darius mantuvo el agarre sin esfuerzo.

—No es asunto tuyo —respondió una voz distorsionada bajo la tela.

—Si observas un campo de entrenamiento desde las sombras, normalmente pasa a ser asunto mío.

El entrenador se acercó.

—¡Suelta a esa persona!

Darius no apartó los ojos de la desconocida.

—Primero quiero saber por qué estaba vigilándonos.

La figura giró la cabeza hacia Four.

Durante una fracción de segundo, sus ojos brillaron bajo la capucha.

Darius lo notó.

Y su expresión se volvió mucho más seria.

### Página 13. La mujer infiltrada

—Quítate la capucha —ordenó Darius.

—No.

—No era una pregunta.

La desconocida intentó golpearlo con la mano libre.

Darius giró la muñeca, desvió el ataque y la hizo perder el equilibrio. La capucha cayó al suelo.

Era una mujer joven, de cabello oscuro recogido en una trenza y una cicatriz fina junto a la ceja.

Llevaba una armadura ligera escondida debajo de una capa de viaje.

El entrenador abrió los ojos.

—¿Una mujer? ¿Y te has infiltrado en el campo de entrenamiento?

La desconocida miró a Darius con rabia.

—Suéltame.

—Cuando respondas.

—No tengo nada que decirte.

Darius la levantó ligeramente del suelo al sujetarla por el brazo y después la dejó caer de pie, manteniendo el control de su muñeca.

—Tienes tres segundos para decidir si quieres hablar por las buenas.

—¿Y si no?

Darius inclinó la cabeza.

—Entonces seguirás perdiendo tiempo.

La mujer apretó los dientes.

Four dio un paso adelante.

—Darius, quizá deberíamos escucharla.

Él la miró de reojo.

—¿Por qué?

—Porque todavía no sabemos si representa una amenaza.

Darius guardó silencio unos segundos.

Después soltó a la desconocida.

—Habla.

La mujer se acomodó la capa.

—Me llamo Seris. Y estoy buscando a alguien.

Darius cruzó los brazos.
# BLACK SPIDER

## ORIGIN STORY — THE FIRST NIGHT

### GENRE

Superhero • Sci-Fi • Thriller • Coming-of-Age

### THE CORE IDEA

In a world where some people seem larger than life, **one ordinary person decides that being powerless isn't an excuse to do nothing.**

He doesn't get bitten by a spider.

He doesn't discover alien DNA.

He doesn't get chosen by destiny.

He **builds himself into a hero.**

---

# ACT I — THE ORDINARY WORLD

## PAGE 1 — THE CITY

The comic opens at night.

A massive city stretches beneath a dark sky. Neon signs reflect off wet streets while police sirens echo between buildings.

A narrator says:

> "Every city has heroes."

We see different people helping others throughout the city.

Then the narration continues:

> "Some are born different."

A powerful-looking hero flies across the skyline.

> "Some are chosen."

Another hero stops a speeding vehicle.

Then:

> "And some..."

The camera moves down to a teenager sitting alone on the roof of an apartment building.

> "...are just tired of watching."

This is **[THE HERO'S NAME]**.

He isn't special.

He's smart, curious, stubborn, and obsessed with understanding how things work.

He's constantly taking apart electronics, studying engineering, practicing martial arts, and building little inventions in his room.

His room is filled with sketches.

Robotic joints.

Helmet designs.

Mechanical claws.

Web mechanisms.

Exoskeleton concepts.

But they're all unfinished.

His biggest problem isn't intelligence.

It's confidence.

He wants to make a difference, but he believes someone like him can't actually change anything.

---

# THE INCITING INCIDENT

One night, he witnesses a dangerous situation in his neighborhood.

He sees someone being threatened and immediately calls for help.

But instead of running toward the situation, he freezes.

He knows he can't win.

He knows he's just a normal person.

So he watches from a distance until help arrives.

Nobody gets seriously hurt.

But afterward, he can't stop thinking about it.

That night, he sits in his workshop.

He looks at his unfinished exoskeleton.

Then he looks at his hands.

He says:

> "What if I didn't have to be stronger?"

He looks at his designs.

> "What if I just had to be smarter?"

He starts building.

---

# ACT II — THE CALL TO ADVENTURE

## THE FIRST PROTOTYPE

Weeks pass.

His bedroom slowly transforms into a workshop.

He builds a basic mechanical frame.

It barely works.

The first time he activates it, the machine immediately throws his balance off and sends him crashing into a pile of boxes.

He gets back up.

Tries again.

Falls again.

Again.

Again.

Eventually, he learns how to move with it.

He develops mechanical climbing claws.

A primitive wrist-mounted tether system.

A helmet with cameras.

A basic HUD.

And finally...

An AI.

He names the AI **ARES**.

ARES isn't a weapon.

It's an assistant.

It monitors the suit, analyzes movement, manages sensors, and helps him learn.

---

# THE MENTOR

The hero eventually realizes something important:

Technology isn't enough.

He needs discipline.

He finds an experienced martial-arts instructor who becomes his mentor.

The mentor immediately notices his biggest weakness.

He wants to learn everything at once.

The mentor teaches him that being a hero isn't about knowing the most techniques.

It's about knowing **when not to use them.**

Training begins.

He learns:

* Balance
* Footwork
* Grappling
* Defensive movement
* Situational awareness
* Climbing
* Parkour
* De-escalation
* How to stay calm under pressure

ARES records his movements and identifies mistakes.

But the hero learns something even more important:

**The AI can't become him.**

He has to become better himself.

---

# THE REFUSAL

Eventually, he finishes the suit.

He puts it on.

The helmet closes.

The green eyes illuminate.

For the first time, he sees himself as something different.

But then he gets scared.

He realizes what he's actually considering.

Going out at night.

Putting himself in danger.

Trying to help people.

He removes the helmet.

> "I'm not a superhero."

He walks away.

The suit stays in the workshop.

---

# THE DARK NIGHT

Days later, something happens that makes him reconsider.

He discovers that a powerful criminal organization called **THE VANGUARD** has been stealing experimental technology throughout the city.

And one of their targets is the same technology he used to build his exoskeleton.

They've discovered him.

His workshop is attacked.

He arrives home to find his equipment destroyed.

His research is gone.

The suit is damaged.

His mentor tells him:

> "You built all of this because you were afraid you couldn't protect anyone."

The hero looks at the broken armor.

> "Maybe I was right."

His mentor responds:

> "Being afraid doesn't make you weak."

A pause.

> "Letting fear decide what you do does."

---

# ACT III — CROSSING THE THRESHOLD

He repairs the suit.

But this time, he changes it.

The armor becomes sleeker.

The eyes become brighter.

The AI becomes smarter.

The climbing claws become retractable.

The tether system becomes compact.

The exoskeleton becomes lighter.

And across the chest...

He creates a symbol.

A stylized black spider.

He puts the helmet on.

The neon-green eyes activate.

ARES says:

> "System ready."

He responds:

> "Then let's see what it can do."

He climbs onto the roof.

For the first time...

**BLACK SPIDER enters the city.**

---

# ACT IV — THE FIRST NIGHT

Black Spider isn't immediately amazing.

He makes mistakes.

His first landing is terrible.

He misjudges a jump.

His tether attaches to the wrong object.

ARES constantly tells him he's doing things incorrectly.

> "Your landing technique remains statistically concerning."

Black Spider:

> "You could've said that nicer."

> "I am an artificial intelligence."

> "Yeah. I noticed."

He slowly improves.

Then he discovers something.

The Vanguard is transporting stolen technology through the city.

He follows them.

Instead of attacking, he uses the environment.

He climbs.

Hides.

Observes.

Tracks their movements.

Uses his tether system to retrieve an important piece of equipment.

And sends the location to the authorities.

He realizes something:

**He doesn't have to overpower everyone.**

He just has to outthink them.

---

# THE TRIAL

The Vanguard realizes someone is interfering with them.

Their leader sends people after Black Spider.

He escapes rather than trying to fight everyone.

But one of the villains manages to damage his suit.

His HUD starts malfunctioning.

His AI goes offline.

The neon-green eyes flicker.

Suddenly...

He's alone.

No AI.

No automated assistance.

No advanced targeting.

Just him.

He remembers his mentor's training.

Breathe.

Observe.

Think.

Move.

He uses everything he's learned to escape.

Not because the suit saved him.

Because **he did.**

---

# THE ORDEAL

Black Spider discovers the Vanguard's real plan.

They're planning to steal a revolutionary energy technology from a research facility.

If they succeed, they could use it to create advanced technology far beyond anything currently available.

Black Spider infiltrates the facility.

He reaches the main laboratory.

But he's too late.

The device has already been activated.

The entire building begins shutting down.

Black Spider has a choice:

Chase the criminals...

or save the people trapped inside.

He chooses the people.

He abandons the chase.

He uses his climbing system, tether, and exoskeleton to help people escape.

He realizes what being a hero actually means.

**The mission isn't about winning.**

**It's about protecting people.**

---

# ACT V — THE RETURN

The police arrive.

The Vanguard escapes.

Black Spider sits on the edge of the building, exhausted.

His suit is damaged.

His equipment is nearly destroyed.

He failed to stop the criminals.

But dozens of people are safe because he stayed.

His mentor finds him.

> "You lost."

Black Spider looks down.

> "Yeah."

His mentor smiles.

> "And yet..."

He looks toward the people being helped below.

> "...they're alive."

Black Spider finally understands.

Being a hero isn't about being unbeatable.

It's about choosing to stand up again.

---

# THE FINAL PAGE

Black Spider returns to his workshop.

He places his damaged helmet on the table.

He opens his computer.

A message appears:

**VANGUARD ACTIVITY DETECTED.**

Then another:

**UNKNOWN TECHNOLOGY SIGNATURE DETECTED.**

He looks at the screen.

ARES comes back online.

> "Would you like me to begin repairs?"

Black Spider smiles.

> "No."

He picks up a wrench.

> "We're making it better."

He begins rebuilding the suit.

The final panel shows him standing on the roof.

Black armor.

Neon-green eyes.

City stretching behind him.

The rain stops.

The sun begins rising.

### FINAL CAPTION:

**"He wasn't born a hero."**

**"He became one."**

# END OF ISSUE ONE